Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación plantean necesariamente una oportunidad y una transformación en la organización institucional, en los roles docentes y en las modalidades de trabajo; cambios en las formas de circulación y apropiación de conocimiento, cambios en los modos de intervención docente, desarrollos de nuevos espacios didácticos en línea. Es un cambio importante en la manera de registrar la información, en la manera de almacenarla y en la manera de comunicarla.
Se pasa del lápiz y el papel, al teclado y la pantalla; de una modalidad de almacenar la información y de producirla a otra, lo que llevará a un modo más mediatizado de transmitir y recibir la información.
Se necesitará, en la actualidad, un medio nuevo- la computadora- para tratar la información y comunicarla. Teniendo aspectos positivos y negativos, dependiendo esta valoración de cómo se lo enfoque.
Hoy, la computadora ha pasado de ser una sofisticada máquina de calcular velozmente, a una máquina que permite comunicarse. Este es un cambio de paradigma muy importante, porque el computador y el perfeccionamiento de las redes de telecomunicaciones nos permite transmitir información a través de textos, y ya el proceso de transmisión de información está en el ámbito del entorno multimedia, en donde el sonido, la voz, el texto y la capacidad de trabajar conjuntamente a distancia es una realidad. Tanto para la educación como para el desarrollo de los pueblos este hecho adquiere relevancia. Lo que antes era imposible ahora es posible.
Los efectos de la gran difusión de la informática traen como consecuencia la denominada socialización a través de las telecomunicaciones o de los esquemas culturales "computarizados" o "informatizados".
Los docentes y las personas deben adquirir nuevas habilidades y destrezas que les permitan profesionalizarse en el uso de estos recursos propios de la sociedad de la información, porque éstas tecnologías juegan un papel fundamental en toda la transformación educativa. Lo más importante es que están también transformando el proceso de enseñanza - aprendizaje.
El planteo debe ser cómo usar las tecnologías para hacer las cosas que todavía no podemos hacer y no sólo cómo sino poder usarlas para mejorar aquéllas que ya hacemos.
Una sociedad globalizada requiere un alto grado de competitividad para lo cual la persona informatizada estará obligada y dispuesta a aprender y reaprender permanentemente.
Es necesario que los docentes desarrollen estrategias para integrarlas a su práctica docente, porque estos recursos son herramientas poderosas de apoyo, son materiales didácticos motivadores, sociabilizadores y potencian distintas habilidades (lingüísticas, comunicacionales, racionales y artísticas) que permiten tanto el intercambio entre profesores como entre alumnos.
Las tecnologías de la información y la comunicación estarán cada vez más presentes en el trabajo de los educadores, crearán nuevos lugares de formación y capacitación. Las instituciones educativas ya empiezan a utilizar estos recursos para alcanzar a los estudiantes materiales de auto estudio, multimedia, asistencia de tutorías electrónicas a distancia, y en las aulas como recurso didáctico y herramienta para flexibilizar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Si queremos que las nuevas tecnologías tengan el efecto positivo y disminuir al máximo sus efectos perversos, tenemos que acelerar el proceso de alfabetización informática y telemática.
Reducir la brecha o división entre los "alfabetizados" y los "analfabetos" en el tema; es por ello que las actuales tecnologías de la información y de la comunicación se deben desarrollar en sistemas habilitando el acceso equitativo a la información y su instalación debe distribuirse democráticamente, favoreciendo a los desplazados (a los que se encuentran en peores condiciones).
La planificación de políticas sociales y educativas dirigidas a compensar las desigualdades en el acceso a las tecnologías de la información es una necesidad urgente y necesaria si se pretende que la sociedad de la información no sea para unos pocos, sino para la inmensa mayoría de la ciudadanía.
Dos condiciones básicas nos estarían dando respuestas a estos desafíos:
a) En primer lugar, poseer los recursos económicos para comprarlas: todavía en la actualidad la inversión económica es elevada para una renta de nivel medio, pues requiere gastos de hardware -ordenador, módem, aparatos decodificados, CD ROM, ...- gastos de adquisición y actualización de software, gastos de abono o suscripción a una empresa suministradora del acceso, gastos de línea telefónica, etc.
b) Y en segundo lugar, poseer el conocimiento necesario para usar el servicio ofertado por las nuevas tecnologías de modo inteligente.
Si la presencia de las llamadas nuevas tecnologías en la sociedad representa un nuevo factor de desigualdad social y cultural, el estado democrático debe intervenir a través de la planificación y desarrollo de políticas que compensen educativamente las desigualdades tecnológicas de los grupos sociales más desfavorecidos.
"El hipertexto, la multimedia, la televisión interactiva y todas estas nuevas tecnologías de la información, aún no se sabe con certeza a qué tipo de sujetos - o individuos - y a qué tipo de sociedad conllevarán; sin embargo el reto educativo y pedagógico está en aprovechar estos nuevos escenarios para lograr el despojo de concepciones y prácticas anquilosadas y fracasadas, y dar paso a nuevos ambientes y entornos pedagógicos que posibiliten la construcción de mundos múltiples, reales o imaginarios, en donde sea posible el pensamiento creativo y la realización personal".
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